Las principales organizaciones de los productores del campo argentino decidieron levantar a partir del miércoles la huelga que realizan en todo el país para reanudar las conversaciones con el gobierno. El campo protesta desde hace 70 días contra la decisión de la presidenta Cristina Fernández de aplicar un nuevo esquema de impuestos a las exportaciones de granos. Este sistema incluye, por ejemplo, el aumento de los gravámenes a la venta al exterior de soja y girasol. Lea: Mucha soja en pocas manos El paro impulsado por la Sociedad Rural Argentina (SRA), las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la Federación Agraria Argentina (FAA) y Coninagro consiste en bloqueos parciales de rutas y manifestaciones a la vera de las carreteras, además de la paralización del comercio de granos. "Hay que acortar las distancias con el gobierno para facilitar las posibilidades de discutir. No puede ser que el país esté detenido por la irracionalidad", afirmó Eduardo Buzzi, titular de la FAA. Mientras que el vicepresidente de la SRA, Hugo Biolcatti, admitió que había "cansancio" en la población a raíz de la protesta y que las entidades agrarias no querían colocarse "en el papel de intransigentes". Según se informó, el gobierno recibirá a los dirigentes agrarios el miércoles para analizar posibles cambios en el polémico esquema de tributos. Gestos y pedidos La semana pasada, sin referirse directamente al campo, la presidenta Fernández había dado un mensaje conciliador para tratar de poner fin al prolongado conflicto con el sector rural. Los enfrentamientos sólo han servido para dividir al pueblo y para que nuestro país se llenara de fracasos", dijo la mandataria, y convocó "a todos los argentinos sin distinción a debatir y discutir en un marco democrático". Sin embargo, el gobierno insistió en que no conversaría con los dirigentes rurales mientras continuara la huelga. El paro agrario comenzó hace dos meses y fue retomado a principios de mayo, tras una tregua de 35 días que no rindió frutos. Hasta la fecha, todos los intentos de acercamiento entre el campo y el gobierno fracasaron por el rechazo tajante de los dirigentes rurales al incremento de los impuestos y la falta de disposición de Fernández a revisar la medida. Pero los analistas creen que esta vez hay posibilidades reales de que haya avances en el diálogo, porque las posiciones parecen haberse "suavizado" y los argentinos se muestran cansados del conflicto. Entre tanto, la oposición en la Cámara de Diputados convocó para este martes a una sesión especial para derogar el esquema de impuestos a las exportaciones de granos, pero no se espera que lo consiga porque es minoría en el Congreso.


