Fue una muerte imprevista, a mi me conmovió, no por le sentido de ir a darle la mano al presidente de la republica y a la primera dama. Sino por la significación del hecho. Me refiero al acto de tener ministros, viceministros, lideres de oposición, compañeros, militares. En fin todo un desfile de personas de la política y el partido dándole el pésame personal al compañero presidente. Por un momento me hizo recordar aquellas historias que cuentan los viejos compañeros. Cuando Haya, estaba vivo y todo mundo podía ir a verlo a saludarlo, a pedirle concejo. Sentado en una vieja silla, en el patio de los deportes, ese era Haya de la Torre. En teoría Alan, tenia que seguir ese ejemplo pero esa noche, una noche triste hay que decirlo, vi lo que debería hacer todo líder del partido, lo que hubiera querido Haya de la Torre. Cualquier líder el que fuera accesible, al lado de la militancia sin importar condición, estudios, es decir uno mas en el partido, uno mas que fuera le secretario general, presidente o cual quiera el nombre que se le pueda dar. Pero ese no es el APRA de hoy en día. Primero hay que sacar cita, y simpatizarle a la secretaria, para ver si es que reciben al compañero, salvo que tengas una amistad, que seas un conocido de tiempo. Si pues, cuanto ha cambiado el partido y cuanta falta hace Haya y no solo haya sino todos aquellos que sacrificaron sus vidas. Carlos García, fue un compañero fraterno, mención aparte, aprista hasta la muerte. Escuche cometarios ese día sobre su persona, todos lo consideraban un gran compañero, de esos compañeros antiguos. Sigilosamente se están muriendo todos los compañeros antiguos del partido, pareciera que se pasaran la voz. Y eso solo significa dos cosas una renovación y otra al igual que los romanos creían, al igual que Haya creía, en ciertas cosas, hechos que pasan no por azar o concidencia, el conjunto de muertes en el partido no es una buena señal


